martes, 27 de agosto de 2013

Hot yoga: ¿sí o no?

No es mi práctica favorita, pero hoy la única manera de introducir una clase en mi horario era asistir a una de "hot yoga". Supongo que habréis oído hablar de este tipo de yoga que se practica en una clase a una temperatura de unos 90 a 100 grados Farenheit, es decir, unos 30 o 35 grados Celsius. Además, la habitación debe tener un alto nivel de humedad. Se dice que estas condiciones tratan de imitar las circunstancias reales de calor y humedad en que se practica yoga en la India. 

El más popular estilo de hot yoga es el creado por Bikram Choudhury, un carismático y polémico instructor hindú que en la actualidad radica y tiene su estudio en Los Angeles. Este estilo, conocido como bikram yoga, consiste en la práctica repetida de una serie de 26 asanas elegidas por su creador de entre el vasto repertorio de posturas que ofrece el hatha yoga. Estas posturas se realizan a temperaturas realmente altas (por encima de los 100 grados Farenheit). 

Esta es quizá la cita más conocida de Choudhury Bikram
Sus defensores argumentan que el calor incrementa la flexibilidad muscular al tiempo que favorece una abundante sudoración, que contribuye a eliminar toxinas. Es, en cualquier caso, un método controvertido: la pérdida de líquidos puede llevar a la deshidratación si no se bebe suficiente líquido antes y durante la sesión. Además las altas temperaturas pueden provocar hipertermia, cuyos síntomas son mareos, náuseas y desmayos. Hay quien argumenta también que el aumento de la flexibilidad de forma artificial por efecto del calor puede tener como consecuencia lesiones en las articulaciones, tendones y músculos.

Sin embargo, no todos los estilos de hot yoga son Bikram. De hecho, yo hoy he ido a un estudio cerca de casa, California yoga company, donde practican el método Monnier (que es el nombre del propietario): se trata de 41 posturas realizadas en una habitación a unos 30 grados centígrados de temperatura.

Aunque como ya he dicho no es la opción que prefiero, debo reconocer que los instructores son eficientes y la selección de las asanas es adecuada para obtener una práctica bastante equilibrada y moderadamente intensa. Se hace un poco de todo: una serie de pie, donde hay posturas de estiramiento y flexibilidad así como de equilibrio; una serie boca abajo, con poses de flexión de espalda y apertura del pecho, una serie de estiramientos y otra de abdominales. También se incorporan "twists" o torsiones espinales. Bastante completa, pero particularmente yo echo en falta algunas posturas invertidas. Por otra parte el calor no es tan molesto como puede parecer al principio. De hecho es asombroso experimentar cómo el cuerpo se habitúa a la temperatura, comienza a sudar, y en determinado momento ya no sientes el calor.

Si no lo has probado te recomendaría que lo hicieras algún día. Pero recuerda beber mucha agua antes y durante la sesión y no comer nada tres horas antes. 

Namasté.


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